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Lunes, 10 Diciembre 2012 01:25

Con la Z de Estúñiga.

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Con la Zde Stuñiga

(Curiosidades sobre el Ducado de Béjar).

Aunque muy poco sabemos de la saga de nuestros Duques y apenas poseemos algún retrato  que nos aporten el conocer cómo eran físicamente, aún se pueden reunir un puñado de anécdotas, incluso urdir un traje a medida de alguno de los duques como es el caso de Don Mariano Téllez-Girón gracias al relato de Antonio Marichalar. Divulgando que acaecía de todo en palacio, a riesgo de quedar mucho en el tintero haremos  un repaso a los que ostentaron el Ducado de nuestra ciudad.

Algunos derrochaban caridad y otros soberbia a la vez que dinero, los hubo letárgicos, pusilánimes y juerguistas, homosexuales, viudos afligidos, mujeriegos, guerreros, conspiradores, artistas, mecenas, enfermizos, deprimidos, engreídos, faltos de cordura, alguno se le tildó de “autointoxicación psíquica”. 

 

Sus cargos e investiduras fueron de lo más heterogéneo  representantes en bodas Reales, tutores  y mayordomos de príncipes e infantes, gentiles hombres de cámara de su majestad, rectores de universidad, embajadores, senadores y tuvieron en heredad  títulos nobiliarios de lo más interesante.

Comencemos por los orígenes.

Stúñiga, Estúñiga o Zúñiga. Apellido de procedente de Navarra. Su primitivo solar radicó en la Villa de Zúñiga (cuyo nombre tomó), del valle de  Solana y Merindad de Estella, aludida en documentos de 1356, esta villa se llamaba Estúñiga, originaria de la Casa Real de Navarra.

Una vez conocido el origen del ilustre apellido, abordaremos  comentando que el primero en llevar el mismo fue Sancho Iñiguez de Stuñiga, corría el año 1106, pero como todo apellido que se precie éste va vinculado a un escudo del cual apuntamos las siguientes curiosidades que darán vida y significado a la piedra en la que se enclave.

El escudo originario consta de un campo de oro, una banda de gules, que posteriormente se trocó por campo de plata, al que se añadió una cadena con ocho eslabones de oro, en memoria a la hazaña que realizó  D. Diego Iñiguez López de Stuñiga en 1212 en la batalla de las Navas de Tolosa, ya que fue uno de los que fragmentaron las cadenas a las que estaban atados los esclavos en el campamento del Rey moro Miramolín. Se  atribuye a don Iñigo Ortiz de Zúñiga el cambio de la banda de Gules por una negra o de sable, en señal de luto en memoria a la muerte violenta del Rey D Pedro, quedando así  hasta nuestros días.

A continuación de esta breve acotación, debemos proseguir reseñando que en 1485 los Reyes Católicos confieren al Señor de Béjar el titulo de Duque, en correspondencia a su apoyo en la Guerra de Sucesión, respaldo que también  señaló  el cinco de junio de 1465 durante La Farsa de Ávila, en la que de manera simbólica se despoja del trono al Rey Enrique IV, representado por un pelele y se sube al trono al joven infante Alfonso. Entre otros nobles, se hallaban  Don Álvaro de  Zúñiga (entonces Conde de Plasencia)  que le despoja el estoque que tenía delante, distintivo del poder de administración , y Don Diego López  Zúñiga le derriba de la silla en que estaba, símbolo de que merecía perder el trono y el sitio Real.  Después del revuelo que ocasiona este acto se produce las Conferencias de Béjar en las que Don Álvaro pretende mediar entre ambos hermanos.

El Ducado de Béjar, como apuntábamos al principio, estuvo vinculado al apellido de origen navarro Stuñiga apellido de los primeros Señores de Béjar, siendo Don Diego López de Stuñiga, el primer Señor de Béjar, que funda un mayorazgo que heredará el primogénito de la familia que además debe anteponer el apellido Zúñiga a cualquier otro, hecho que se perpetraría hasta 1777 en el que Mª Josefa de la Soledad Alfonso-Pimentel de Borja Zúñiga Enríquez Ponce de León hereda de D. Joaquín el  Ducado de Béjar conservando el orden de sus apellidos...

Parte de la hacienda de el Mayorazgo de la Casa de Béjar se presenta porque los Reyes de Castilla conceden a sus favoritos Don Diego López de Estúñiga y a Don Juan Hurtado de Mendoza todos los bienes incautados a los judíos que poseían  en Sevilla incluidas sinagogas, autorizándolos a venderlos cambiarlos, enajenarlos o lo que estimasen a su voluntad. En 1396 Hurtado  vende su parte por treinta mil maravedíes de oro a Don Diego, bienes que pasaron a su mayorazgo es decir era  poseedor de la Judería Sevillana. Durante muchos años fijan su residencia en Sevilla en el palacio de Altamira, hoy en día convertido en centro cultural y alojamientos hoteleros.

Por aquellos días, tiempos de Ducado, Béjar  dispone de Ejercito, Comercio, Hacienda y Justicia propia, por lo que no tributa a la Corona; en cuanto a Justicia los litigios entre la Villa y el Ducado se someten a la Real Cancillería de Valladolid, como curiosidad comentar que Teresa de Zúñiga, en 1555 tenía un pleito con 33 capítulos interpuesto por el pueblo, que tardo veintiún años en resolverse dando la razón mayoritariamente a la duquesa.  

El primer duque de Béjar fue Don Álvaro de Zúñiga y Leiva y el actual duque es Don Pedro de Alcántara Roca de Togores y Salinas que reside en Sevilla.

Nos aproximamos hasta Don Diego  de Zúñiga y  Manrique de Lara, segundo de la casa de Béjar, Señor de Villoria por matrimonio, quien en 1488 a la muerte de su padre y habiendo fallecido su hermano mayor y primogénito, se autoproclamó sucesor en el Ducado, intentando usurpar el título a su sobrino Don Álvaro, el segundo  Duque de Béjar. A Don Diego se le conoció como “el Duque de oro”, debido a sus rubios cabellos.

A la muerte de Don Álvaro II  le relevó sucesora su sobrina  Dª  Teresa  I de Zúñiga y Guzmán casada con Don Francisco de Sotomayor, Quinto Conde de Belalcázar, convirtiéndose en Francisco I.  Estos emprendieron las obras de “El Bosque”, testigo que cogió su legatario Don Francisco II que junto a su esposa desde 1545 Guiomar de Mendoza, fueron forjadores y artífices de nuestra villa renacentista. Francisco gran amigo de el  Felipe II acompaño al príncipe en algunos acaecimientos juveniles, típicamente ataviados de monteros para conocer de incognito a su prometida portuguesa el  4 y 5 de noviembre de 1541, emerge de su recogimiento por la muerte de su primera esposa Guiomar para acompañar al rey en su viaje a Londres para casarse con Ana Tudor, además le asiste en su cuarto casorio con Ana de Austria.

No podía faltar la mencionada y tan trascendental dedicatoria del Quijote al Duque de Béjar que aunque por progresión cronológica es asignada a Don Alonso I , lo más lógico es que estuviera dedicado a Francisco III, ya que las ediciones de los libros no se hacían con tanta prontitud como en el día de hoy y en el transcurso entre la dedicatoria y la publicación falleciera Francisco III el cual era una persona de gran sensibilidad hacia la cultura, siendo durante dos periodos Rector de la Universidad de Salamanca cargo elegido democráticamente por los alumnos. Erigió el patio del convento de San Francisco que llegó a albergar un colegio de filosofía y retórica. Pasó su Infancia y mocedad entre Sevilla y Béjar.  Tomó por consorte a su prima María Andrea de Guzmán, hija de los condes de Niebla. En la Real Cancillería de Valladolid se enfrentó a un proceso por homosexualidad.  En El Bosque, acomete el cierre perimetral de la cerca y la explotación frutícola de las huertas.   Y en el monte el injerto de castaños puesto en régimen de arrendamiento al obispado de Plasencia. Impulsa el textil creando el tinte de los duques 1592. (Derribo tinte nov. Dic. 2001).

Perpetua la sucesión el hijo Francisco III y de Dª María Andrea de Guzmán, Don Alonso I de Zúñiga y Sotomayor y Guzmán. Era un hombre huraño, lúgubre, y enfermizo siempre y sin motivo deprimido que se encamaba a media mañana sin entendimiento alguno con gran miedo a morir sin auxilio espiritual por lo que hacía que su capellán le acompañara a todas partes. Muere en Gerena el 14 de Diciembre de 1619 legando al heredero del Mayorazgo una importante deuda 512.000 ducados. Su epitafio debido a Francisco de Rioja decía “Vir sine ambitione, mansuetu”  (manso varón). A su muerte se decía que no había ido ni al Cielo ni al Infierno. Está en el  Limbo.

Don Francisco IV, gran militar pasó grandes temporadas en Béjar en el castillo-fortaleza de Béjar, a la que cambia el nombre por el de Palacio en 1621. Brinda al rey mil de los cuatro mil hombres que precisa para la guerra con Portugal. Funda el mayorazgo de Valero al comprar a Felipe IV Endrinal, Frades, Los Santos, San Esteban, San Miguel y Tornadizo. Además recibe la sentencia del pleito establecido entre Dª Teresa y los bejaranos que había sido recurrida por las dos partes. En 1627 el emisario no puede hacer llegar la sentencia al Duque unas veces porque estaba en misa, durmiendo y que tenía mal despertar cualquier excusa era buena. Se recurrió a la presencia de un notario y pasados diez días dio audiencia para recibir la sentencia la cual recibió alegando que no se daba por enterado ya que en el proceso estaba indefenso.  Don Francisco consiguió ser un significativo ganadero. En Béjar en una apoteósica celebración  efectúa juramento y pleito homenaje al hijo y sucesor de Felipe IV Don Baltasar Carlos (Carlos II).

Don Alonso II perseveró la ganadería de reses bravas de su progenitor y fueron afamados los toros aleonados del Duque de Béjar. Traslada definitivamente la residencia permanente de los duques a la corte en 1656, para así conseguir gracias, privilegios y concesiones. Deja el cargo a su hermano al morir este sin descendencia.

Don  Juan Manuel I fue el duque que menos tiempo ostentó el Ducado 3-agosto 1660 al 16  de noviembre del mismo año.

Su hijo, Don Manuel de Zúñiga Sotomayor y Silva,  conocido como “El Buen Duque”. Con tan solo 3 años ostento el título. Recibiendo el Toisón de Oro con tan solo once años, durante su dilatada minoría de edad gobernó la Duquesa madre Dª Teresa Sarmiento y a continuación conjuntamente con su nuera Dª María Alberta de Castro otorgando mediante un poder fechado a 2 de febrero de 1682 para gobernar sus Estados. Ambas mujeres entusiasmadas en la tarea emprendida por sus antecesores, arraigan la industria textil  fuertemente,  atrayendo a sus feudos a varios maestros flamencos de Bruselas firmando con ellos un contrato el 27 de agosto de 1691 obligándose estos a residir en la Villa y a la medra y enseñanza  de la manufactura del paño fino a los naturales del ducado. Impulsando así la mermada economía ducal como consecuencia de los gastos ocasionados para sufragar distintas campañas bélicas. Dedico su vida a las armas, Carlos II le impidió en 1680 partir hacia Flandes pero en 1682 lo consiguió y luego partió a luchar a Hungría. Es el único Duque cuyos restos se hallan en la ciudad, perdió la vida en 1686 combatiendo a los turcos durante el asalto a Buda. Recibió sepultura en el Convento de la Piedad y su corazón se depositó en el monasterio la Virgen de Guadalupe, finalmente sus restos se trasladaron al patio de San Miguel del cementerio municipal.

En consecuencia gobierna el mayorazgo, Don Juan Manuel  II de Zúñiga Sotomayor y Castro. Que contrajo casamiento cuatro veces, la primera con su prima hermana Dª María de Pimentel y Zúñiga. De su tercer  matrimonio nacería Joaquín heredero del Ducado. Asistió al Príncipe de Asturias actuando como  mayordomo mayor. El 20 agosto 1719 este Duque firma con el obispo de Plasencia Don Francisco Pereas y Porras, cuya diócesis pertenecía Béjar escritura de fundación del Santo Monte de Piedad, segundo que se crea en España. Hizo el primer estudio sobre la flora bejarana. Durante su mandato, Ventura Lirios esboza el cuadro “Fiesta de Toros en el Castañar, gracias al que nos concebimos la traza de nuestra ciudad en ese período. También creó en Madrid una lonja para la comercio de paños de Béjar. En 1729 se produce una paralización en la industria Bejarana, y se solicita al Duque ayuda y la condonación de las deudas, en 1731 el Duque condona a todos los fabricantes tanto de paños finos como ordinarios el derecho de alcabalas durante cuatro años.  Al no poder atender el mayorazgo por ser gentil Hombre de Cámara del Rey en 1741 declina el poder  a su hijo Don Joaquín.

Don Joaquín de Zúñiga Sotomayor y Castro fue el último duque de Béjar que llevo antepuesto el apellido Zúñiga a los apellidos que le correspondiesen.  Se preocupó bastante de Béjar aunque lo hace en la distancia ya que apenas la visita. Contrajo casamiento con Dª Leopoldina el cual se disolvió en 1760 para casarse al año siguiente con Dª Escolástica de los Ríos Rohan  hija de los príncipes de Rohan y Condes de Fernán Núñez. En la corte le llamaban “el Pobre de Béjar”.

Aficionado a la poesía puso su influencia en la corte de Carlos III para aprobar las “REALES ORDENANZAS DE LA FÁBRICA DE PAÑOS FINOS DE BÉJAR” fechadas en San Ildefonso 15-agosto-1765 constituyen un código industrial 28 capítulos. La vigencia de las Ordenanzas fue muy prolongada hasta bien entrado el Siglo XIX, aunque nuevas legislaciones hubieran derogado todas sus disposiciones.

Murió sin linaje en Madrid el 10 de Octubre de 1777, declinando el título su sobrina nieta Dª Josefa de la Soledad Alfonso-PimentelZúñigaEnríquez Ponce de León, entró en posesión de los títulos y estados que le dejó D. Joaquín, hubo quien  sostuvo tener más derechos que ella sobre el mayorazgo de Béjar litigando largamente, la resolución después de trece años dictaminó a favor de la Duquesa, años más tarde 1864 se entabló otro pleito sobre el Ducado. Esta  jactanciosa señora no  ejecutó el mandato del fundador del mayorazgo de anteponer a todos el apellido Zúñiga. Decían de ella que era “la más encopetada dama de España y de Mayor elegancia y rango de Europa”. Posó dos veces para el pintor de la corte Francisco de Goya. Durante la revolución francesa esta duquesa huye de Madrid para refugiarse en Cádiz. Entre las anécdotas y  posibles leyendas se cuenta que  le devolvió visita cierto embajador en cuya casa falto el champaña en la última fiesta, al desenganchar los caballos de este embajador fueron abrevados con grandes cubos de champaña, para demostrar que en su casa sobraba de todo. Se vaticina también que cuando jugaba  en torno a una mesa y si alguno de los presentes extraviaba alguna moneda y detenía el juego para buscarla cogía un fajo de billetes los prendía y a modo de antorcha iluminaba al que intentaba dar con su moneda. Al Morir 1834 Doña Josefa su nieto y ahijado Don Pedro de Alcántara Téllez-Girón Beaufort, hereda el ducado. Este nació el diez de Septiembre de 1810,  y junto a su hermano Mariano se han criado  entre la Alameda de Osuna y El Palacio de la calle Leganitos donde tenían una importante biblioteca pública. Bajo la tutela de Dª Josefa  al morir su madre prematuramente. Don Pedro  estudió música  y órgano disposición que recibió de su abuelo logrando a ser primera voz del Estamento Noble de Cerdeña, es diez veces Grande de España, en 1935 celebro en la Alameda de Osuna la primera carrera de caballos que se celebró en España carrera de Gentlemen riders  que se conoce, fue fundador y primer presidente de la Sociedad para el fomento de la Cría Caballar el 23 de Abril de 1941 era un experto en el manejo de los caballos y en conducir carruajes en cuyo interior  llevaba a los criados a los que retribuía por dejarse pasear por las calles con la petaca y el bastón de su señor. Heredó de su antecesora el importar del extranjero las modas. Estando en La Alameda de Osuna vislumbra  en el aire el cascabeleo  y reconoce la calesa de  su amada y decide correr como si en ello le fuera la vida y lo fue, para intentar darlo alcance, intento que le induce a un desfallecimiento, inmediatamente se le traslada a Madrid al palacio de Leganitos donde agoniza varios días el pronóstico ataque al cerebro. Con 33 años muere Don Pedro sin descendencia alguna  y el segundón de la familia, que como a casi todo segundogénito  en aquel momento le toco elegir entre la espada ó la tonsura, fue un gran guerrero, Don Mariano Francisco de Borja José Justo Tellez-Giron y Beaufort-Spontin, Pimentel, Fdez. De Velasco, Herrera, Diego López de Zúñiga, Pérez de Guzmán Sotomayor, Mendoza, Maza, Ladrón de Limaza, Carroz, Arborea, Borja Centellas, Ponce de león Benavides, Enríquez, Toledo, Salm-Salm, Hurtado de Mendoza, Orozco, Silva, Gómez de Sandoval, Rojas, Osorio, Luna, Guzmán, Mendoza, Aragón de la Cerda, Enríquez, Haro y Guzmán.   Estos apellidos eran los que usaba en su pasaporte, aunque no se ceñían al orden de preciso, al igual que su abuela y hermano, el Zúñiga no lo antepusieron a los otros apellidos según mando el fundador del mayorazgo del título de Béjar. Fue el XV Duque de Béjar.  D. Mariano noble, político, diplomático y militar doce veces Grande de España, 79 títulos nobiliarios, era un dandi de cabeza lustrosa y miope muy del gusto de entonces  (bastón, monóculo y calva). Sus subordinados siempre obtuvieron un trato imponderable. Se decía que se podía recorrer media España sin salir de sus posesiones.  Fue enviado como representante  a la boda del futuro Káiser Guillermo II. Fue nombrado Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario de España en Rusia, y entre otras cosas se le arroga adjudica una amistad muy especial con la Zarina. Muere sin sucesores directos, no hay constancia de que visitara Béjar. Se le atribuye que intento vivir al nivel del Zar, haciendo en la Embajada Española celebraciones que pagaba de su propio bolsillo, engalanando las estancias con flores frescas que hacia traer en  tren especiales, acondicionados con estufas desde Valencia. En las fiestas de disfraces se caracterizaba de sí mismo. Sólo se ponía sus suntuosos trajes exclusivamente el día de su estreno, y se cambiaba de ropa varias veces al día su guardarropa entre otras tenía trescientos setenta y seis pantalones, los cuales identificaba perfectamente para pedírselos a su ayuda de cámara. Para que le confeccionaran una corbata compraba, la pieza entera para evitar que coincidiera con nadie con la misma tela, aunque en una celebración, le gustó la corbata de un invitado que le comento que la había adquirido en Paris y acto seguido envió a un sirviente en un tren especial para conseguir una igual.  En cierta ocasión en presencia del zar hizo colocar una vajilla de oro que según se ensuciaba los criados arrojaban al rio Neva. En una sesión del Zar en el palacio de Invierno, D Mariano llega  y la sesión ya ha dado comienzo. El zar está reunido con el cuerpo diplomático la asamblea es a puerta cerrada entra sigilosamente y al no encontrar asiento, se despoja de su capa la enrolla y la utiliza para sentarse. Al finalizar la junta se levanta y se va dejando allí su capa, un ujier se percata del olvido y persigue  a nuestro Duque y le lleva su lujosa y enjoyada prenda. Este la rechaza alegando que “Un embajador de España no acostumbra a llevarse los asientos”. El conde Orloff es conocido por su grandiosa yeguada en la cual es obtenida por el cruce de caballos de raza árabe y daneses, dando origen a la raza Orloff  ó conocida también como Rissh trotones empleados en las carreras de trineos El duque está interesado en el caballo más preciado por Orloff y puja  una importante suma por el ejemplar, Orloff rechaza la oferta y alega que no se deshace de él a  ningún precio.  Con entresijos consiguió comprarlo a la condesa  en ausencia de este. A su regreso este intentó recuperar  y romper el trato, encuentra el caballo moviendo la noria del patio de la residencia del D Mariano,  al comentar Orloff que quiere deshacer el trato la respuesta que obtuvo fue “lo siento el caballo está haciendo servicios”. La Zarina, se encapricha de las pieles del zorro azul, especie siberiana  que escaseaba y era difícil dar alcance. El zar envía una expedición para cazar y hacer una prenda para su consorte, consiguen las justas para confeccionar una pequeña telma.  D. Mariano al descubrirlo envía una expedición paralela y al regreso de esta manda confeccionar dos pellizas para el lacayo y el cochero. Cuidaba hasta el último detalle, en una de sus salidas, ya a gran distancia de su residencia de San Petersburgo se detiene al observar que el cochero luce una gorra que no iba bien con el traje y decide enviar a palacio a parte del sequito a recoger la gorra adecuada, ante la imposibilidad de continuar con esa discrepancia en la vestimenta. Se reseña que era beneficiario de una partida de siete bandidos que hacían de las suyas. En el hipódromo de Madrid en estos años destacaron los caballos del presidente Don Mariano Téllez-Girón. Lo que sí resultaba indudable eran los importantes éxitos obtenidos en las carreras con sus caballos Leda, Picadilly, Capricho, Clementina y Esmeralda, leyenda o no se comenta que los caballos Lipizanos de la Escuela Española de Equitación de Viena provienen de sementales de las cuadras de Don Mariano, además el pueblo madrileño murmuraba que herraba sus caballos con plata y diamante, lo cual entre otros relatos motivó que se alegara "Ni que fuera Osuna" cuando alguien realizaba desembolsos excesivos.  A pesar de que tenía unas devengos de cinco millones de reales, murió con deudas millonaria. Dejando la dinastía en la decadencia. ¡Hecha Girones!

La dinastía continuará con Don Pedro de Alcántara Téllez-Girón y Fernández de Santillán. Este Duque estuvo en posesión de varios Ducados, Condados, Marquesados, además de órdenes, fue también príncipe de Anglona.

La continuadora es Dª María Rosario Téllez-Girón y Fernández de Velasco. Contrae matrimonio con Don Luis Manuel Roca de Togores Carrasco y Alburquerque. Causa por la cual el Título de Béjar trueca el apellido Téllez-Girón por el actual Roca de Togores. Pasando a segundo término en el siguiente duque, Don Jaime Tirso Roca de Togores Téllez-Girón que además posee el Marquesado de Gibraleón, ciudad hermanada con Béjar.

Después nos ocupa Don Pedro Alcántara Roca de Togores y Tordesillas, que contraería nupcias con Dª María Teresa Laffitte y Vázquez García de Velasco y de Pablo. Cuyo sucesor sería Don Pedro Alcántara Roca de Togores y Laffitte, propietario además de los títulos Conde de Luna, Marqueses de Peñafiel y Vizcondes de La Puebla de Alcocer. Casado con Dª María de la Concepción Salinas y Benjumea Medina y Malagamba, Estos últimos padres de Don Pedro Alcántara Roca de Togores y Salinas, que con Dª Marta García son los actuales Duques de Béjar.

Otros Zúñigas.

Baltasar de Zúñiga y Sotomayor, segundo Marques de Valero ,  fue malherido dos veces en el asalto a Buda donde murió su hermano el Duque, ejerció cargos para la Inquisición (1680), fue virrey y capitán general de Aragón, Navarra, Nápoles, Sicilia y nueva España. Fundó la ciudad que hoy se llama, San  Antonio en el Estado de Texas, en Estados Unidos.

Sin ser Duque ni  pertenecer a la nobleza sino todo lo contrario, tenemos otro original a la par que divertido personaje Bejarano al que se designó Zúñiga, nos referimos a Francés de Zúñiga, bufón de la corte de Carlos V, de origen judío que al convertirse al cristianismo recibiría el apellido de su protector, Don  Álvaro de Zúñiga y Guzmán a finales del XV.  Francés al retirarse de la corte fue corregidor de Béjar y en ella murió cosido a puñaladas como posible venganza  a las numerosas burlas que hizo de la más alta nobleza sin importarle ¿Quién? Acto que no se consumó antes debido a la supuesta protección del Rey. Francés es autor de la “Crónica Burlesca del Emperador Carlos V”.  En esta obra “Francesillo”, demostrando ser un acróbata de la bufonada, alude al Rey y sus viajes, sosteniendo un entramado cómico y ocurrente de los actos que se desenvuelven en torno al monarca, dando además un repaso a la nobleza, ridiculizando sus vestimentas, describiendo y acrecentando ingeniosamente sus defectos físicos. Encolerizó a la aristocracia mofándose de todo aquel que se aproxima a la corte, comparándolos con cualquier objeto o animal vivo o recién salido del horno. Expresó todo lo que le vino en gana. Llegando incluso burlarse de sí mismo y sus orígenes.

 Este personaje ha sido aportado a nuestros días mediante la edición que realizó en 1989, nuestro paisano José Antonio Sánchez Paso junto a la Universidad de Salamanca.

Álvaro Manrique de Zúñiga. (Marqués de Villamanrique) (1585-1590). Era hijo del cuarto duque de Béjar. Sirvió a la Corona de España con tanta eficacia y lealtad que el rey Felipe II le dio el título de marqués de Villamanrique en reconocimiento a su labor.  El día 26 de febrero de 1585, don Álvaro Manrique de Zúñiga recibió el nombramiento de virrey de Nueva España, directamente del monarca. Murió en Madrid a fines de 1590, en gran estado de pobreza.

Fabrique de Zúñiga y Sotomayor 1565 publicó un tratado sobre la caza titulado, Libro de cetrería de caza de azor  Además de este manuscrito, hay un original del impreso que hasta el último cuarto del siglo XIX estuvo catalogado como manuscrito en la Biblioteca Nacional de España  en el que, según parece, Fabrique de Zúñiga corrigió de su mano gazapos no incluidos en la fe de erratas, y añadió una serie de enmiendas así como siete hojas con ampliaciones y disquisiciones posteriores.

 

BIBLIOGRAFÍA

-Manufacturas Laneras de Castilla. Siglo XVIII.Segovia, Guadalajara, Béjar

Gabriel Rodríguez López/Escuela Social de Madrid 1948

-Juan Muñoz García, Cronista de Béjar y Ciudadano ejemplar. 1948 Béjar

-Actas de las Jornadas “El Bosque y Villas de Recreo en el Renacimiento” Béjar 1993.Grupo Cultural San Gil. Urbano Domínguez y José Muñoz

-Riesgo y Ventura del Duque de Osuna. Antonio Marichalar. Espasa Calpe. Madrid 1939

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